Desde pequeña tengo
la dicha de vivir junto a mis abuelos. Fue un privilegio crecer teniendo a mi
lado su ternura infinita, sus consejos oportunos y ese beso al despertar que
siempre me da ánimos para sonreírle a la vida.
Abuela es el cofre
donde guardo mis sentimientos, y abuelo, el mago que busca detalles para
sorprenderme, para hacerme feliz. Por estos días encontré una antigua postal
que les dediqué cuando era pequeña y los recuerdos de tantos instantes felices
volvieron a mi memoria. En aquel trozo de cartulina gastada por el tiempo,
resplandecía una frase escrita con letra de niña traviesa que realiza sus
primeros trazos: “Abuelita y abuelito, ustedes son una cortinita de lluvia que
refresca mis sueños”…
