miércoles, 15 de marzo de 2017

No pienso abandonar a mis alumnos


Ser testigo de las muestras de amor que profesan los estudiantes ha contribuido con mi desarrollo personal. Ellos no me miran como la profesora, sino como una abuela que comparte sus conocimientos y los comprende. Me dicen Linita y no dejan de sorprenderme con besos, abrazos, o simplemente cuando dicen que me quieren mucho y están aprendiendo. 
Nunca me han gustado las tareas fáciles, por eso mi trayectoria como pedagoga está llena de retos que exigieron darlo todo por el bien de mis alumnos.

Era muy joven cuando la Campaña de Alfabetización estremeció la Isla y de inmediato quise sumarme a quienes se adentraban en las casas campesinas para llevar la luz de la enseñanza. Sin embargo, mi padre  dar este paso pues, a pesar de que simpatizaba con la Revolución, no admitía que me fuese lejos del hogar. Fue así como me convertí en “alfabetizadora de ciudad”.

Descubrí que mi vocación era el magisterio, por eso después de aquella etapa seguí adentrándome en sus caminos. Ejercí la docencia en diversas instituciones como aulas obreras, el internado Carlos Aponte (enseñanza especial), la escuela de conducta de Ceiba Mocha, el centro Frank País para niños con retardo en el desarrollo psíquico, la primaria Jorge Dimitrov, entre otras.

Tuve que trabajar y estudiar a la vez pues me gradué tras incorporarme al movimiento de maestros populares que nos dio esa oportunidad.

La enseñanza es una obra de infinito amor, por eso siempre me preferí atender a los niños con necesidades educativas especiales porque como expresara José Martí son benditos los hombres y mujeres que laboran para compensar o corregir los defectos que en ocasiones nos brinda la naturaleza.

Me jubilé a los 55 años debido a que mi hermana se encontraba muy enferma y yo tenía que asumir su cuidado, en ese momento impartía de primero a cuarto grado en la escuela provincial de conducta Conrado Benítez. Fue difícil abandonar aquellas aulas donde había recibido tanto apoyo.

Un año después del fallecimiento de mi hermana, el director de la Escuela de Formación Integral (EFI) para jóvenes Antonio Guiteras Holmes me propuso retornar a las aulas.

Mi reacción fue curiosa cuando me pidió que trabajara con alumnos de la enseñanza secundaria, le dije “es demasiado para mí” y me fui. No obstante, el colectivo no se dio por vencido y al otro día volvieron a tocar mi puerta. De esa manera me rescataron y desde entonces, hace ocho cursos que permanezco aquí.

Ser testigo de las muestras de amor que profesan los estudiantes ha contribuido con mi desarrollo personal. Ellos no me miran como la profesora, sino como una abuela que comparte sus conocimientos y los comprende. Me dicen Linita y no dejan de sorprenderme con besos, abrazos, o simplemente cuando dicen que me quieren mucho y están aprendiendo.

Es una labor que exige paciencia y sabiduría para tratar con estos adolescentes. Algunos provienen de hogares disfuncionales y por lo tanto necesitan mucho cariño. Claro está que en ocasiones hay que regañarlos, pero tiene que ser con dulzura, sin herirlos y es muy importante felicitarlos por sus logros aunque sean pequeños.

Tengo la responsabilidad de impartir Historia y Educación Cívica a diversos grados, materias que permiten inculcar valores así como fortalecer el trabajo político ideológico. Mediante iniciativas trato de que sean capaces de comparar el pasado con el presente y analizar la significación de mantener las conquistas alcanzadas en el futuro.

En este sentido, dirigir la labor de la Cátedra Martiana es una fortaleza. Gracias al programa Para ti Maestro, se ratifica la importancia de conocer el legado de José Martí y el papel que ejerció en el pensamiento y accionar revolucionario de Fidel Castro.


El acercamiento a su obra ayuda a estos muchachos a identificar cuáles son las conductas inadecuadas en las que no pueden incurrir, los instruye acerca de sus deberes y derechos y les muestra cuán privilegiados son al vivir en una república ‘Con todos y para el bien de todos’.

Mensualmente damos tratamiento a todas las efemérides martianas y en enero efectuamos la actividad Martí en la EFI donde se leyeron versos sencillos, se presentaron escenificaciones, en fin, fue como si el Apóstol hubiese llegado al centro.


No obstante, más allá de todos los esfuerzos por contribuir en la formación de los estudiantes, considero que es preciso lograr un vínculo cada vez mayor con sus familiares.

Siempre les digo que uno nunca puede escoger su familia, pero si tienen la posibilidad poner en práctica todos los conocimientos útiles que aprenden en el centro y de este modo contribuir con el mejoramiento de las relaciones, la comunicación.

En muchas ocasiones les reitero que aunque mamá o papá puedan cometer algunos errores, los quieren mucho y hay que valorar la alegría de tenerlos.
El último viernes del mes se hace una reunión para favorecer la comunicación padre-maestro. Allí aprovecho para acercarme a ellos y decirles cuánto han avanzado sus hijos, entonces uno nota la felicidad que sienten.

Cuando concluyo la jornada laboral, no me detengo, voy hacia mi hogar que se ha convertido desde hace tiempo en la biblioteca comunitaria La Jaiba. Hasta mi casa arriban vecinos del barrio en busca de un nuevo libro, así como niños que necesitan asesoramiento para realizar algún trabajo práctico. Nunca encuentran la puerta cerrada y como también soy presidenta del CDR, aprovecho para mantener el entusiasmo entre los pobladores del barrio.

En septiembre cumpliré 69 años y aún no sé en qué momento voy a dejar de trabajar, yo creo que mientras tenga fuerzas. He pasado por momentos difíciles, pero septiembre siempre me ha visto de pie, dispuesta a continuar mi misión porque la EFI es mi gran familia y ¿quién soy yo para dejar a mis alumnos sin maestra?

miércoles, 1 de marzo de 2017

No a la violencia contra la mujer: que no se apague su sonrisa

No a la violencia contra la mujer: que no se apague su sonrisa 
 
Nunca se supo por qué volvió con él. “Amor ciego”, alegaban algunos, “masoquismo”, manifestaban otros. Lo cierto fue que todos quedaron estupefactos cuando los vieron de la mano a la semana siguiente, como si nada hubiese sucedido.

Entonces, las sonrisas, el comentario de que no sentía dolor y la aparente afirmación de que había sido un “accidente”, alejaron los consejos que escondían esa verdad tan difícil de entender.

Así, poco a poco el olvido fue borrando la historia en la memoria de muchos, pero no consiguió burlar la voz del espejo que cada mañana volvía a decirle: “tu rostro siempre recordará aquella noche y el camino de sangre abierto por la navaja”.

VÍCTIMAS DE UNA CULTURA PATRIARCAL

Las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como todo acto que resulte o provoque un daño físico, sexual o psicológico para las féminas, inclusive las amenazas de tales hechos, la coacción y la privación arbitraria de libertad, tanto en la vida pública como en la privada.

Y es que a pesar de las acciones realizadas en aras de proteger la integridad femenina y promover el respeto de sus derechos, las estadísticas revelan que su victimización está relacionada con los vestigios de la cultura patriarcal que se impone en las relaciones y apuesta aún por la dominación masculina.

De ahí que el fenómeno no sea exclusivo de un país o sociedad. Según datos de la ONU, una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida por parte de su compañero sentimental o por una persona distinta. Mientras, en América Latina y el Caribe la tasa de maltrato psicológico en las relaciones íntimas alcanza el 50 por ciento.

En Cuba, el informe final de la Encuesta de Indicadores Múl­tiples por Conglomerados (MICS), efectuada en el 2014, arrojó datos interesantes acerca de las manifestaciones de la violencia de género en el ámbito doméstico.

Tras encuestar a individuos de ambos sexos (de 15 a 49 años), para conocer si justificaban que los hombres golpearan a sus esposas en diversas situaciones, las respuestas identificaron la infidelidad como el motivo más señalado para agredir. Además, una de cada 100 mujeres considera justo que le peguen a la esposa si se niega a tener sexo con su pareja, y dos de cada 100, piensa que merece los golpes si el marido no se siente atendido. Sin embargo, los hombres colocan más el descuidar a los hijos como razón para golpear (2 % frente al 1 %).

En entrevista realizada por el periódico Granma (2015) a la doctora Clo­tilde Proveyer,  esta señalaba que “la mayor contradicción que viven las re­laciones de género en la sociedad cubana hoy es precisamente que las mujeres hemos ad­quirido un papel protagónico en el ámbito social que no se expresa de la misma manera en las relaciones de pareja y de familia (…) Una de las cosas más importantes es cambiar la educación sexista que les da­mos a los varones, porque no se nace violento, la violencia se aprende”.

Según datos ofrecidos por la jefatura provincial de la PNR en cuanto a los delitos más frecuentes asociados a este fenómeno, sobresale el de amenaza, siendo los municipios de Matanzas, Cárdenas, Jagüey Grande y Colón, los de mayor incidencia. Mientras, el de lesiones menos graves ocupa el segundo lugar.
En este sentido, el jefe del sector así como los factores de la comunidad juegan un papel indispensable en la prevención y atención social de estos casos, así como el tratamiento diferenciado a los asentamientos poblacionales que por sus características puedan ser proclives a estos comportamientos.

ATRAPADAS EN UN CICLO PELIGROSO

Yousis Akemys Reyes Ruiz, licenciada en Psicología y funcionaria de la esfera ideológica que atiende las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia a nivel provincial, afirma que la violencia tanto verbal, física, psicológica o económica muchas veces se manifiesta de forma sutil, de manera que algunas no son conscientes de ella. Por otra parte, persiste la creencia de que ‘entre marido y mujer, nadie se debe meter’.

“Existe temor en denunciar estos hechos. Sienten miedo de que continúe ese ciclo de maltratos, pues tras la denuncia, muchas no tienen a dónde ir y deben volver a casa. No obstante, se sigue manifestando el síndrome de la mujer maltratada el cual promueve un estado de incapacidad progresiva de respuesta.

“Muchas alegan que no son capaces de buscar ayuda a causa de los hijos. Comentarios como ‘no le quiero poner padrastro’ o ‘qué va a ser de ellos separados de su padre’, impiden dar un paso hacia un mejor futuro. Lamentablemente el daño es doble para ellos pues vivencian las situaciones de conflicto entre sus dos figuras afectivas fundamentales, realidad que puede provocar en un futuro que estos niños(as) se transformen de víctimas en victimarios, aunque ello- aclara la psicóloga- no constituye una justificación para cometer actos violentos”.

Entre las secuelas psicológicas asociadas a la violencia de género figuran desajustes de la personalidad, trastornos depresivos, ansiosos, dolores de cabeza, temores injustificados, deterioro de la autoestima, predisposición al consumo de sustancias (alcohol y drogas), gestos o intentos de suicidio, falta de motivación; sin obviar otras como los embarazos no deseados, abortos provocados, problemas ginecológicos, e in­fecciones de transmisión sexual, por solo citar algunas.

Reyes Ruiz asevera que este fenómeno no puede circunscribirse solo a las relaciones conyugales, porque se manifiesta en cualquier ámbito. “Hemos atendido a muchas adultas mayores que son denigradas por sus propios hijos, los cuales no solo las privan de derechos, sino que no son capaces de comprender sus necesidades”.

CAMINOS PARA EMPEZAR UNA NUEVA VIDA

En el interior de cada sede municipal de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), se abren oportunidades para encontrar una salida al círculo de la violencia. Allí, las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia, son refugio para muchas féminas.

Melba García Carmenate, miembro del secretariado provincial de la FMC, explica que dicho espacio sigue tres líneas de trabajo: la orientación individual, el trabajo grupal y la capacitación. Para ello cuentan con especialistas de diferentes ramas que complementan el asesoramiento. Psicopedagogos, psicólogos, juristas, oficiales de menores, integran la amplia lista de quienes dan seguimiento a los casos.

Akemys Reyes Ruiz enfatiza también la colaboración de los profesionales de la salud, gracias a los cuales se extiende el impacto hacia centros educacionales, donde se debaten temas como el alcoholismo y la droga, el embarazo en la adolescencia, la importancia de la prueba citológica, el autoexamen de mamas.

Durante el 2016 fue significativa la labor de las Casas pertenecientes a Matanzas, Jagüey Grande, Colón y Jovellanos. Además, Odalys García Pérez, secretaria general de la FMC en el territorio, resalta que fortalecer las estructuras de base, incorporar un grupo mayor de jóvenes al trabajo de la organización como activistas y dirigentes de base, forman parte de los logros por los cuales la provincia obtuvo la condición de destacada en la emulación nacional por el 8 de marzo.

“Contamos con 264 549 federadas y entre los desafíos para el 2017 se encuentra enfatizar en la atención individual y grupal, perfeccionando el trabajo comunitario”.

Como ratificara García Carmenate, “es importante que nos vean como una vía para ayudarlas a solucionar los problemas que experimentan. Para eso existe la FMC, para defender nuestros derechos de igualdad plena”.

Por otra parte, la Cátedra de Género, Cultura y Sociedad de la Universidad de Matanzas, desempeña una labor constante a fin de contribuir al empoderamiento femenino y el logro de la transformación de miembros de la comunidad intra y extra universitaria a partir de la capacitación en género.

Creada el seis de marzo de 2004, a partir de la propuesta realizada por la FMC y el Centro de Estudios de la Mujer, enfoca su actividad en cinco áreas fundamentales: desarrollo de investigaciones, prestación de servicios a través de su documentación, ejecución del proyecto extensionista: “Eco universidad con equidad de género”, acciones de formación, intercambio y socialización de resultados en diferentes eventos.


Al decir de Mabel Domínguez Villalonga, secretaria de dicha cátedra, existen filiales en los municipios de Perico, Jovellanos, Unión de Reyes, Ciénaga de Zapata, Martí, Pedro Betancourt, Limonar, Cárdenas y Jagüey Grande quienes anualmente comparten sus investigaciones en un Taller provincial.

“Se trabaja en la inserción de estas temáticas en los currículum. En Estudios socioculturales hace tres cursos que tenemos una asignatura denominada Problemas Sociales Contemporáneos donde abordamos estos aspectos. Los estudiantes de quinto año de Periodismo los reciben a través de la materia Género y Comunicación y aquellos alumnos de ingeniería mecánica, Civil, Industrial, así como las carreras de Licenciatura en Economía, Contabilidad, cuentan con una asignatura optativa denominada Capacitación de género.

“Nos vinculamos con proyectos comunitarios infantiles como El trencito de la Alegría o Corcel de esperanza y fomentamos el acercamiento a las adultas mayores y el trabajo comunitario en Canímar, donde se integran niños y mujeres de todas las edades a los talleres de manualidades. Allí tienen la posibilidad de aprender un oficio y percibir una remuneración económica al vender sus creaciones. Así, poco a poco adquieren una visión diferente del mundo”.

A pesar de todo, aún queda un largo camino por recorrer para derribar los mitos que colocan la figura femenina en un segundo plano y laceran su imagen desde las letras denigrantes de las canciones de moda o el silencio total de su voz en determinados contextos. Resulta esencial promover la equidad de género en los medios de difusión masiva y divulgar cuáles son los instrumentos legales que respaldan a quienes son violentadas.

Desterrar posturas machistas y estigmas que las privan de la ternura que merecen, constituyen sin dudas desafíos para la Cuba de hoy, que no debe olvidar jamás las palabras del Apóstol: “Sin sonrisa de mujer no hay gloria completa de hombre”.


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martes, 14 de febrero de 2017

Yudi, la de los ojos color de cielo (+ Infografía)


por un mundo que incluya, no excluya 
 
Yudi tiene ojos color de cielo. Tal vez por eso cuando uno contempla el mundo desde sus pupilas descubre una inocencia eterna. Quien tiene la oportunidad de conocerla, de seguro sabe que su mirada refleja su mundo interior; por eso se llena de luz cuando mamá Carmen se acerca y le da un beso, o desborda emoción cada vez que su hermana Marlevys llega del trabajo y la abraza.

Vive sus 34 años en un universo de ilusión donde nada impide jugar a las muñecas, saberse novia de Enrique Iglesias o hacer travesuras. ¡Cuántos instantes guarda su álbum de recuerdos! La infancia, los viajes a la playa, el cumpleaños número quince y tantos otros momentos junto a esa familia que cada mañana agradece el privilegio de su existencia.

Sin embargo, ¿cómo serían los amaneceres de Yudi en un hogar sin ternura? ¿Cuántas personas discapacitadas disfrutan de un entorno donde su derecho a ser felices sea prioridad?

En el mundo muchos contemplan con desconcierto a quienes son diferentes, por ello más de 600 millones de habitantes con discapacidades físicas o mentales luchan contra el flagelo de la exclusión, que a menudo les niega oportunidades de trabajo, escolarización y plena participación social.

Diversos son los factores que obstaculizan su desenvolvimiento en ambientes grupales, institucionales o comunitarios donde aún no se superan sentimientos como la lástima, y emergen actitudes de burla, desprecio.

En Cuba existe una concepción humanista de la educación, al tiempo que se fomentan las potencialidades de cada individuo.  Según datos del 2016, existen 356 instituciones de la enseñanza especial que brindan servicios a más de 37 000 niños de todo el país.

Pronunciar una nueva palabra, dibujar un trazo lleno de colores, caminar, aprender el sistema braille, interactuar con sus coetáneos e, incluso, cursar estudios superiores, forman parte de los testimonios que tienen como génesis la formación en dichos centros y que favorecen la inserción de los estudiantes en la sociedad.

Por supuesto, ello exige que los pedagogos encargados de la instrucción, más allá de estar capacitados profesionalmente, demuestren sensibilidad para trazar puentes de comunicación y esperanza hacia los alumnos.

No obstante, el apoyo de la familia es primordial para el desarrollo. Resulta imprescindible que desde su llegada el pequeño o pequeña se sienta querido por encima de todo, y sus padres comprendan que no se trata de sobreprotegerlos, sino de fortalecer su voluntad y sus sueños.

Desgarradoras historias de abandono y ruptura de matrimonios a causa del nacimiento de un hijo discapacitado surgen en pleno siglo XXI como muestra de que todavía queda un amplio sendero por recorrer para que la humanidad reconozca que cada ser humano tiene el mismo valor.

Entre los principios de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad aprobada en las Naciones Unidas, sobresale el respeto a la dignidad, la autonomía individual y la independencia; la no discriminación; la igualdad de oportunidades; la accesibilidad, entre otros.

Por lo tanto, al compartir espacios públicos, ascender a un ómnibus, o simplemente transitar por las calles, podemos ofrecer un gesto de inclusión que disipe la indiferencia.

Yudi toma el control del televisor y vuelve a colocar su disco preferido. Entonces nos invita a todos a bailar y parece que la alegría se renueva en su casa, allá en el municipio de Los Arabos. Desde lejos advierto cómo en sus ojos cobra intensidad el color del cielo y brilla ese azul puro que no sabe de maltratos, ni rechazos, porque ha crecido observando el milagro del amor.   



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viernes, 10 de febrero de 2017

Desde Matanzas: Un gato con complejo de araña

Desde Matanzas: un gato con complejo de araña

Aún muchos espectadores preguntan si fue un acto de magia o si aquel felino tenía dotes de arácnido. Lo cierto es que un equipo del Cuartel de Bomberos de Matanzas llegó hasta el parque de la Catedral, ubicado en la ciudad yumurina , para rescatar a un pequeño gato que se aferraba a las altas ramas de un árbol de casi 8 metros.

Mientras uno de los bomberos trepaba entre los follajes, sus compañeros dialogaron con Girón. Cuentan que desde hace meses es recurrente este tipo de situaciones relacionadas con dichos animales. Sin embargo, no existen reparos si se trata de protegerlos.

Tras casi una hora de maniobras, Víctor José Castro, voluntario de 25 años, logró estremecer la rama de la que colgaba el felino. Desde suelo firme, otro bombero salvó al gato de la caída cuando lo atrapó en sus brazos.

Cientos de espectadores celebraron el éxito del rescate, pero dos pioneras de la secundaria República Popular de Angola lloraban. “Es un pequeño animalito”, contestaron entre sollozos a quienes le preguntaban si eran las dueñas.

Para sorpresa de muchos, el cuadrúpedo con complejo de araña era un minino abandonado. No obstante, tantas horas de peligro le propiciaron un hogar. Así, las adolescentes lo acurrucaron y prometieron cuidarlo. Aunque las leyendas e historias místicas señalan a los gatos como mamìferos de siete vidas, esperamos que este, en especial, jamás vuelva a desafiar tamañas alturas. (Texto y Fotos: Lianet Fundora, Anet Martínez y Gabriela González)

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martes, 31 de enero de 2017

Enero y los caprichos del tiempo


Enero y los caprichos del tiempo

El primer día del año llega siempre tras un conteo regresivo para constatar el valor que encierra la brevedad de un segundo.

Enero es un reloj que reinicia la marcha. Por eso, cuando sus manecillas rompen la inercia, somos parte de los caprichos del tiempo, herederos de las horas de ayer y protagonistas del presente donde nos quedan instantes por transitar aún.

El compás impasible de su péndulo nos recuerda que tras el último minuto de 1958 la Isla removió sus cimientos y se adentró con los pies desnudos en el mar de la libertad. Por eso, cuando llega enero se renueva la alegría, y aquellas mismas aguas humedecen ahora nuestra sien para salvarnos del olvido.

Entonces, evocamos entre campanadas a quien renunció a vivir intervalos propios para cronometrar su existencia al ritmo de Cuba, hasta perpetuarse más allá de líneas temporales.

La llegada de enero advierte también nuevos sueños que vuelan sobre el minutero y solo serán alcanzados por aquellos que, dejando a un lado la pobreza de espíritu, mantienen un ritmo constante y el alma limpia.

Por supuesto que seguir la marcha de los segundos no será fácil. Habrá lapsos de espera, periodos de tristezas y horarios definitorios…

Sin embargo, cuando el calendario acciona la cuerda del reloj enero, comprendemos que así como cada mecanismo del engranaje es esencial para iniciar el nuevo año, cada uno de nosotros, con nuestras luces y sombras, conformamos el pueblo, esa pieza vital que impulsa los amaneceres de la gran casa que llamamos Patria.

Por eso, la mejor manera de recibir a enero es ajustando nuestras manecillas para que la danza de los minutos nos sorprenda con pasos ligeros porque, como dijera el Apóstol, ese el primer deber de un hombre de estos días: ser un hombre de su tiempo.

miércoles, 18 de enero de 2017

Que me despidan bailando casino

 
 
Daniel Rodríguez Sánchez|

El amor y el baile llegaron casi juntos a mí. Tenía 16 años cuando conocí a Caridad Molgado, aquella muchacha que se robaba la atención de todos cuando bailaba en las fiestas populares.

En esos momentos, yo tenía que permanecer a un lado observando como cambiaba de parejas y la gente formaba un coro alrededor de ella para aplaudir la soltura de sus movimientos. Tengo que confesar que moría de celos. Entonces comprendí que el temor a perderla solo se borraría de una forma: aprendiendo a bailar.

Pasábamos los mediodías en su casa, sintonizando programas musicales en un radio, porque en aquel tiempo no teníamos grabadora. Era tanto el deseo de saber que captaba rápido los pasillos, las vueltas… La pasión  se me adentró en el cuerpo. Ya no se trataba de mi novia, sino de mí.

Conformamos un dúo y nos convertimos en la pareja que acompañaba a la agrupación Los Tupas, de Pedro Betancourt, en sus presentaciones por muchos territorios de la provincia y del país, e incluso, nos insertamos en un elenco de rumba perteneciente a la casa de cultura municipal.

En 1982 decidimos separarnos. Un año después, mientras regresaba del trabajo, sufrí un accidente. El camión donde viajaba, tras impactar contra otro vehículo, se volcó y un angular me cortó el antepie derecho. Así llegó la etapa triste de mi vida.

Estuve ingresado tres meses en el hospital de Cárdenas. Tenía 23 años solamente. En la sala habían televisores y a veces veíamos programas musicales. Recuerdo que estaba sentado en la cama, pues me habían hecho un injerto de piel recientemente, y de pronto escucho que transmitían un recital de los Van Van.

Le pedí ayuda para incorporarme a una enfermera joven que estaba de práctica. Primero se negó, pero terminé convenciéndola cuando le dije que aquello para mí era una medicina. Me puse en posición de salida y, al girar, impacté el pie vendado contra el suelo, fue doloroso…

El médico, que era como un padre en esos momentos, me aconsejó que tuviese cuidado, otro percance como ese y era posible la amputación de la extremidad.

Al notarme deprimido, el personal me hablaba de un joven que había perdido parte de la pierna y, a pesar de eso, no abandonó su vocación. Se llamaba Pedro Moronta, un día se apareció en el hospital para hablar conmigo y fue quien me dio fuerza cuando dije que me quitaba la vida si no podía volver a bailar.

Después de salir de alta, le pedí apoyo a mi novia pero se negó por miedo a que tuviese una recaída. No me quedó más remedio que seguir solo. En esa época mi mamá trabajaba por turnos. Delante de ella no podía practicar porque lloraba mucho.Esperaba a que se fuera, me levantaba de la cama, prendía la grabadora y me iba hacia el patio de la casa donde había un tubo que formaba parte del respiradero de la fosa. Allí amarraba dos toallas y así fui haciendo mis ejercicios en busca de equilibrio. A veces tenía que rendirme porque era mucho el dolor.

Cuando estuve listo, las instituciones culturales tuvieron miedo a abrirme las puertas. Sin embargo, me hice popular en medio de la calle, en las plazas, bailando. Eso sí, nadie me conocía por Daniel Rodríguez Sánchez, pero si alguien decía: “llegó Wiwi”, todos dirigían la mirada hacia la pista.

La primera vez que salí a un escenario fue en el teatro Cuba. Unos lloraban, otros aplaudían. Hay quien dice que bailo más con un solo pie en el suelo que con dos, porque ahora es que me atrevo a crear.

Así se desarrolló mi carrera, marcada no solo por numerosos premios en festivales de la Asociación Cubana de Limitados Físico – Motores; sino también por presentaciones en espacios como el Teatro América. Además quedé entre las siete mejores parejas durante el concurso nacional Se baila así, efectuado en el 2007, donde tuve que dominar muchos ritmos y competir  junto a participantes sin discapacidades. En La Habana me gané además un espacio fijo en el Restaurante-Cabaré 1830 donde cada presentación es acogida con regocijo.

No tuve escuela, pero soy un creador natural. Antes de empezar una actuación, me aparto a un lugar solo a concentrarme. Es imposible pensar como mi pareja que tiene dos pies, ni  entretenerme, porque el espectador no perdona y dice: “si el decidió bailar así, tiene que hacerlo bien”.

El artista no se debe al público solamente por lo que realiza, sino también por cómo se comporta. Cuando camino por las calles y la gente me saluda, siempre me acerco para extender mi mano.

Si se siente la música y me ven en silencio, saben que no estoy bien. Bailar me nace. Por eso, el día que muera, no quiero coronas ni lamentos, tan solo que me despidan bailando casino. (Por Gonzalo Torriente Morales, estudiante de Periodismo y Lianet Fundora Armas. Fotos: Lianet Fundora Armas)



Amor multiplicado en la distancia

Cuando le preguntan por mamá y papá, el pequeño Hamlet contesta que “están trabajando lejos”, que montaron un avión e “hicieron ñiiiii...” ...